El blog de Dana García

GRACIAS

In Uncategorized on enero 15, 2013 at 6:09 pm

Andaba paseando por una tienda de libros…Iba recorriendo con la mirada los best seller, los de género, los de bolsillo…uno me llamó la atención. Su portada me era familiar (se parecía a la de El Secreto) y su título me impactó…tan sencillo, tan directo: La Magia. 

No dudé un segundo en cogerlo, ojearlo, su autora (Rhonda Byrne) me era familiar, ya había leído dos obras suyas con anterioridad. Mi mirada se elevó, buscaba un rincón que no había visto antes en esa tienda, pero ahí estaba…el perfecto escenario para dedicarle un rato a una lectura que pueda atraparte y desviarte por unos minutos, horas…de la realidad. A unos tres metros un par de sillones, una mesita y una lámpara encendida me esperan…de fondo suena una música que me invita a sentarme. 

En mis manos La Magia, lo toco, lo abro, y comienza el festín….

Probablemente a estas alturas hayas oído hablar de la Ley de Atracción, aquella por la que todo lo que está en ti sea positivo o no lo atraes. De tal modo que si solo te centras en las desgracias atraes más a tu vida y si te centras en las cosas buenas pues las atraes con más abundancia. 

Bien, esto lo tenía claro…pero créeme no es tan fácil ponerlo en práctica y ¿sabes dónde estaba la clave de ello? Correcto! En el libro que tenía en mis manos: La Magia. 

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Tras una media hora de lectura comprendí que el camino adecuado para hacer que salgamos de la espiral de negatividad en la que nos metemos cuando las cosas no van bien es precisamente dar gracias. 

Ante la escasez, dar gracias, ante la soledad dar gracias, ante la decepción dar gracias, ante la injusticia dar gracias…Porque dando gracias de corazón, siendo agradecidos por TODO lo que tenemos, vivimos, experimentamos,sentimos cada día… es cuando todo cambia y consigues que tus anhelos más elevados cobren forma y se materialicen para que los disfrutes. 

Comienza cada mañana dando gracias: porque abres los ojos y miras con ellos, porque caminas con tus piernas, tocas con tus manos, besas, oyes, hablas, saboreas. Puedes dar gracias por un sin fin de cosas que a diario te acompañan y probablemente ni siquiera te has dado cuenta de que ahí están. Cuando descubras lo afortunado que eres, cambiarás “el chip” y comprenderás que a las grandes cosas se llegan agradeciendo las pequeñas…Cuando tu corazón agradezca de veras,te desprenderás de anhelos materiales y de frustraciones inservibles.Entonces comprenderás, porque lo verás, la fuerza que hay en ti, la fuerza que hay en la palabra GRACIAS. 

Suerte y fuerza. 

Dana

El amor, ¿lo más importante de tu vida?

In Uncategorized on noviembre 12, 2012 at 5:57 pm

Hace mucho mucho tiempo un tal Pablo que luego fue santo escribió:

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor”.

Carta de San Pablo a los Corintios 13, 1-13

Leído esto…vamos a dedicarle un rato al amor…. ¿te apetece?

Desde el origen de los tiempos el amor ha sido el anhelo más profundo de todo ser humano. Los pensadores, poetas, filósofos así lo han demostrado. Y probablemente tu corazón así lo confirma. La necesidad de compartir nuestra vida con el ser amado hace que ésta adquiera una dimensión especial. Todos queremos amar y ser amados.

Cuando hablo de amor no solo me refiero al eros que decían los griegos (ese amor pasional que hay entre la pareja) también quiero hacer hincapié en la philía, como definían los griegos al amor de amistad, ese sentimiento que nos une con nuestros amigos, o también el agapé, el amor desinteresado al prójimo o el mayor de los amores según Santa Teresa, el amor a Dios.

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Amar como expresa Pablo a los Corintios en esta carta es ser paciente con los defectos de nuestros seres amados, es no envidiar sus logros o virtudes o bienes materiales, amar es alegrarse con el otro, entristecerse si es necesario junto a él.

Al interiorizar estas letras de San Pablo, en mi ser se confirma una vez más la sensación y certeza de que el amor es una energía capaz de transformar la vida de una persona, tan fuerte que puede hacernos cambiar de actitud para siempre. Amar y descubrir que puedes disculpar las torpezas del prójimo sin rencor es una de las sensaciones más plenas de la condición de ser humano.

El amor es ese bálsamo trasformado en caricia, abrazo, sonrisa, frase de aliento, silencio cómodo, palabra reconfortante. En definitiva al amar a nuestra familia, amigos, pareja, compañeros de profesión… sin rencores, envidias, resentimientos… alcanzamos una plenitud que nos lleva a tocar, casi casi, el cielo.

A menudo se cree que la grandeza del amor solo la experimenta aquellas personas que tienen pareja…Para nada, amar así a los nuestros nos prepara para amar de veras a la persona que elijamos para compartir nuestro camino…. Es más, me atrevería a decir que ambos conceptos van ligados.

Por eso considero que el amor nunca se extingue, nunca termina. El AMOR se ensancha, solo puede crecer. Acciones  de amor, nos llevan a más amor.

Y cuando el amor termina es porque no era amor, era otra cosa.

Por ello, considero que el amor es lo más importante…la salud es lo más grande, el dinero ayuda a evitar sufrimiento, el trabajo dignifica la condición de ser humano, pero el AMOR, amigo, el AMOR es otra cosa. Creo que cuando uno lo comprende de veras, lo alcanza, lo saborea, aprende el verdadero sentido de la vida.

Nacemos para morir. Vivimos para amar. Al menos así lo he decidido yo.

¡Ay el amor!, ¿es lo más importante de tu vida?

Salud y suerte.

Dana.

Y tú ¿a quién odias?

In Uncategorized on junio 28, 2012 at 4:34 pm

Hace unos días que he leído en el perfil de alguien algo que me ha sorprendido: una de sus aficiones es odiar. Aunque eso sí, matiza: A veces odiar. Menos mal que es a veces, de ser siempre, estaría claro que su amargura es crónica.

Semejante palabra, odiar, me provoca escalofríos. ¿Quién puede divertirse odiando? ¿Cómo de perverso se puede ser? Y claro…es que hay motivos y motivos para odiar.

Entiendo el resentimiento hacia alguien que te ha causado dolor. De hecho es el proceso lógico en el camino hacia el olvido. Pero tanto como para que sea una actividad lúdico-deportiva, pues como que no.

En el fondo y como ya anunció en su tiempo el escritor suizo Hermann Hesse, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros. 

Aunque yo estoy convencida de que el sentimiento de odio solo puede existir en ausencia de inteligencia. Si utilizáramos la imaginación, le daríamos la vuelta, seguro que enfocaríamos ese pobre sentimiento hacia algo más noble, más grande. Pero no todos estamos hechos de la misma pasta, incluso para el olvido hay que ser generoso.

En el caso de que odies ¿tú por qué odias?

¿Te han quitado el novio? ¿Te han echado del trabajo? ¿No soportas el éxito de un conocido/familiar/amigo? ¿Envidas tanto su casa,coche,cuerpo…. que te provoca ese odio? ¿Anhelas tanto lo del otro que te mueres por dentro? Como por ejemplo la suerte en las relaciones, en el trabajo, en los estudios, su carisma.

O quizás odias porque has hecho daño a  alguien que es capaz de perdonarte, capaz de continuar hacia delante a pesar de la herida, porque puede mirarte a los ojos, no envidiarte, no odiarte a ti, no calumniarte, respetarte e incluso si es necesario valorarte en público.

Ah, claro, tu odio no te deja ver.

Míratelo, si ves que aprovechas cada oportunidad para hacer daño a esa persona, míratelo. Al final te haces daño a ti.

Los valientes no odian. George Bernard Shaw en sus escritos lo dejó bien claro:  ” El odio es la venganza de un cobarde intimidado”.

Si te han hecho daño, olvídalo, perdónalo. Si has hecho daño, no olvides, perdónate. Cuando lo hagas ya no sentirás irritabilidad por la simple existencia de esa persona.

En su caso la indiferencia, la mejor aliada.

Consciente de que esta vida es UNA y CORTA, y a la vez tan larga como para tropezarme con mis errores de cara,  voy a aprovechar cada día, cada instante que las fuerzas me dejen para desterrar de mi todo sentimiento que deje la puerta entreabierta al odio….Porque ya se sabe: del amor al odio hay un paso. 

Aunque claro, para que hayan corazones buenos tienen que haber corazones malvados, para que haya gente que sabe apreciar el valor de las cosas, tiene que haber materialistas, para existan personas generosas tienen que haber mezquinos, para que existan los humildes, los soberbios son necesarios…. Para que exista el perdón tiene que haber ofensa.

¿Te perdonas? Vivirás mejor.

Suerte y fuerza.

Dana